En el corazón del Reino de Granada, donde las calles todavía huelen a historia, se alza una perfumería con alma: First Perfumería. Pero su origen se remonta a 1966, cuando un hombre con vocación y esmero, mi padre Don Rafael García Pimentel, abrió sus puertas bajo el nombre de Droguería Rafa.
Era un pequeño local, de estantes de madera y frascos alineados como soldados aromáticos. Don Rafael atendía con bata gris, mirada serena y la paciencia de un artesano. Entre clientes y perfumes, siempre estaba yo, su hija, Mercedes García Martínez una niña curiosa que lo miraba trabajar con admiración.
Crecí entre esencias, etiquetas escritas a mano y aquel olor inconfundible a hogar y tradición. Aprendí el oficio desde abajo: primero barriendo, luego atendiendo, y más tarde ayudando a vender perfumes.
En 1998, cuando mi padre Don Rafael decidió retirarse, tomé el timón. Con el alma de mi padre en cada rincón, y mi propio carácter, transformé la droguería sin perder su esencia.
El primer gran cambio fue modernizar el interior, pero conservé aquella calidez que la hacía especial. Años después, en una segunda gran reforma, llegó el nuevo nombre: First Perfumería, elegante, actual, pero con historia.
Hoy, más de medio siglo después de aquella primera apertura, la perfumería sigue viva. Los frascos son distintos, el diseño más moderno, pero el espíritu es el mismo.
Y aquí sigo, detrás del mostrador, recibiendo a los clientes con una sonrisa y, a veces, cuento la historia de mi padre. Porque en este lugar, cada perfume guarda un recuerdo. Y cada cliente, al entrar, siente que está oliendo el tiempo.
First Perfumería no es solo un negocio: somos un legado, una familia y una historia que sigue perfumando generaciones.